El 31 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro, un hábito financiero crucial para tener generar prosperidad económica personal. Sin embargo, la falta de educación financiera y otra serie de factores hacen que en España siga siendo una asignatura pendiente. De ello hablamos con Pol Martín, CEO de Rand, una FinTech especializada en promover el ahorro y el patrimonio a medio y largo plazo en la Unión Europea.
El nivel de ahorro en España, aunque se encuentra mejor que en los años previos a la crisis financiera, sigue siendo muy alejado de Europa, ¿en qué nivel nos encontramos?
En el contexto macroeconómico actual en el que el ahorro de las familias en España ha caído un 60%, hasta niveles de 2019, hay que gestionar dinámicas innovadoras para incentivar ahorro e inversión, en especial fomentando a que la gente joven se forme en el ahorro a largo plazo. España sigue siendo el país con mayor tasa de paro juvenil de Europa y es este colectivo el que carga con la preocupación de una deuda pública que supera los 1,5 billones de euros y que supone unos 80 mil euros por cada hogar español.
Los estudios y las tendencias demuestran que durante el 2023 la situación del ahorro ha experimentado diversos cambios. La economía ha estado marcada por el proceso de recuperación tras la pandemia y los problemas geopolíticos a nivel mundial han influido en los patrones de ahorro en España.
Por generaciones, los jóvenes parecen ahorrar menos y también ser más arriesgados a la hora de invertir, ¿cuánto y cómo ahorran estas generaciones más jóvenes?
El hábito de presupuestación financiera y de ahorro están más extendidos en la población más joven, tanto nativos digitales como millennials, que en los adultos mayores de 40 años.
En contraste, el hábito de la inversión está menos generalizado en los adultos jóvenes (nativos digitales y millennials), que además se decantan por activos de más riesgo (criptomonedas y acciones cotizadas) en vez de por los más diversificados (fondos de inversión y pensiones y seguros de ahorro). En ello influyen factores psicosociales precursores del comportamiento de ahorro (confianza, motivación y actitud), que es lo que buscamos impulsar desde Rand.