Es clave en el contexto actual preservar el capital y reducir la volatilidad de las carteras. Ustedes con ese objetivo mantienen su apuesta por la tesorería, ¿pero cómo gestionan esa liquidez? Porque es todo un reto encontrar donde aparcarla…
La razón por la que tenemos tanta tesorería es que tenemos un problema con los bonos gubernamentales europeos, que están dando una rentabilidad negativa, y pensamos que en un momento determinado se pueden normalizar las rentabilidades y tener pérdidas. Esa parte en renta fija siempre ha sido una parte importante de las carteras y ese dinero ahora lo tenemos que meter en activos de riesgo y en tesorería. Si no queremos subir mucho el riesgo de las carteras hay que tirar de esta tesorería. ¿Dónde meterlo? Aconsejamos que si se puede conseguir una rentabilidad cero está muy bien porque en un depósito no pierdes dinero pero, en general, el euribor está influenciado por los tipos del BCE y están dando negativo. Si no te queda más remedio, la idea es comprar un fondo de tesorería, de baja comisión, que te permita tener una pérdida limitada. En definitiva, no es que veamos un activo que te vaya a sacar dinero, sino un activo que te evite tener riesgo en la cartera.
¿La deuda soberana a largo plazo es el activo del que hay que huir claramente?
Lo que ocurre es que los bancos centrales tienen distorsionados los mercados de renta fija. El BCE está comprando en el mercado 20.000 millones de euros más los vencimientos que tiene, de modo que los tipos están artificialmente bajos -en el caso alemán en negativo y en el caso español también hasta el 5 años-. En consecuencia, consideramos que si en un momento determinado se normaliza la situación se perderá dinero, por lo que intentamos no tener activos gubernamentales y mucho menos a largo plazo.
¿Qué están mirando en deuda corporativa?