Todo empezó con una molestia cotidiana: abrir una web, crear otra cuenta, subir otro documento y confiar, una vez más, en que los datos quedarían seguros. Para Alejandro y Alberto Rosas, ese gesto repetido escondía un problema mayor. Internet había crecido sin una identidad común. Cada servicio pedía la misma información, pero nadie resolvía la experiencia completa.
De ahí nació Didit, una plataforma barcelonesa que permite verificar la identidad de una persona y reutilizarla en distintos servicios digitales. Su propuesta combina IA, biometría, validación documental, AML y autenticación en un solo entorno. Una identidad digital para no empezar de cero en cada registro.
Para todo el mundo
El salto no fue inmediato. Los Rosas venían de Gamium y dedicaron cerca de un año al desarrollo de Didit, con una inversión inicial de 1,5 millones de euros apoyada por una campaña con tokens y Wayra, la aceleradora de Telefónica. La ambición era clara: construir desde Barcelona una infraestructura global.
La startup pasó de explicar una idea futurista a vender una necesidad urgente. Bancos, aseguradoras, fintechs y plataformas digitales necesitan saber quién está al otro lado de la pantalla. Didit les ofrece verificación por documento, vídeo selfie, controles antifraude y comprobación AML. Menos fricción para el usuario, más seguridad para la empresa.
La tracción empezó a pesar. La compañía superó los 4.000 clientes y el 40% ya está en América Latina, tras cerrar acuerdos en Argentina, Uruguay y Colombia. También reparte actividad entre Estados Unidos, Europa, Asia y África. En 2026, Didit entró en Y Combinator W26 y reforzó su posicionamiento como infraestructura de identidad para startups y empresas reguladas.
Su impacto apunta a una tensión cada vez más visible: queremos servicios digitales más rápidos, pero también más seguros. Didit intenta resolver esa paradoja con una capa de identidad que reduzca registros, fraude y procesos manuales. No vende solo verificación; vende confianza reutilizable.
Ronda exitosa
La compañía acaba de cerrar una exitosa ronda seed de 6,4 millones. Ha contado con el respaldo de Y Combinator, Pioneer Fund, Orange Collective, Founders Future, Phosphor Capital, SaaSholic y Rebel Fund, junto a Masia.vc, único fondo español de la operación, además de otros inversores y business angels. Entre estos últimos figuran Tomer London, cofundador de Gusto, y Taro Fukuyama, fundador de Fond, posteriormente adquirida por Reward Gateway.
Además, acaban de abrir una sede en San Francisco que les permitirá impulsar su presencia en Estados Unidos.
El futuro que imaginan sus fundadores no pasa por recordar más contraseñas, sino por demostrar quién eres una vez y usar esa identidad donde haga falta. En un internet saturado de formularios, Didit quiere convertir la verificación en algo casi invisible. Y quizá ahí esté su mayor promesa: que la seguridad deje de sentirse como un obstáculo.