Sacar partido al complejo panorama que supone la entrada en escena de las FinTechs y las nuevas legislaciones, requerirá cambios estratégicos radicales en tecnología y soluciones, así como ganarse la confianza y credibilidad del mercado. Pero también, indica la firma, dará lugar a "nuevos ganadores" en el sector, "dejando a muchos ‘en la cuneta’".
Pero, ¿cuáles son los elementos disruptivos que deben vigilar las gestoras? Para EY se resumen en diez. En primer lugar, el desembarco del FinTech y las innovaciones constantes: "El futuro del asesoramiento se ve amenazado por ambos factores y las firmas deben reaccionar rápidamente a las demandas de reguladores y clientes que exigen una mayor transparencia, mejor gestión del riesgo, así como más claridad entre las tasas pagadas, el servicio dado y el valor ofrecido".
En el apartado de los ‘peligros’ se encuentra la vigilancia exhaustiva de la ciberseguridad; la liquidez (factor clave en el desarrollo de la última crisis, "cualquier contratiempo en la asignación de activos en el entorno de bajos tipos actual deja a los inversores excepcionalmente vulnerables en este aspecto", advierten estos expertos); la conducta de riesgo de las gestoras (la creación de valor real a cambio de los honorarios recibidos) es escrutada por las autoridades globales ahora más que nunca.
Sobre las estrategias, el enfrentamiento entre la convicción a largo plazo frente a la acción de corto debe encontrar un equilibrio entre el cumplimiento de los objetivos inmediatos y la necesidad de garantizar la sostenibilidad en el futuro. Además, añade la firma, las compañías, "en esta industria altamente competitiva" deben intensificar sus ofertas de "inversiones con fin", en respuesta a las nuevas demandas de los millenials, el creciente poder adquisitivo de la mujer, las preocupaciones medioambientales y sociales, etc.
Por otra parte, las gestoras deben centrarse en la "experiencia del cliente" (alejarse de su enfoque de ventas), hacer propuestas "simples, claras y transparentes". Y aprovechar la tecnología como fuente de eficiencia estratégica, no sólo para mejorar la productividad, sino para sacar partido de los "grandes volúmenes de datos en el análisis de clientes y crecer en distribución".