La firma mantiene sus previsiones de que 2015 traerá retornos de un sólo dígito en renta variable y más volatilidad que los dos años anteriores. "Vemos más potencial alcista en los mercados fuera de Estados Unidos y en los sectores más cíclicos, pero la diferenciación basada en los riesgos en torno a nuestro escenario macroeconómico base (leve aceleración del crecimiento y precios muy reducidos) son la clave para encontrar valor", aconsejan.
Estos expertos prevén que el S&P 500 acabe el año en los 2.150 puntos, impulsado principalmente por la mejora del beneficio por acción. Explican que "una prima de riesgo derivada de unas expectativas de ganancias por debajo de la media, con la próxima subida de tipos de la Fed y la incertidumbre asociada a ella" hacen poco probable una mayor expansión.
Asimismo, añaden, que la fortaleza del dólar es un "fuerte viento en contra" para los ingresos internacionales y para las grandes firmas expuestas al petróleo frente a las compañías más pequeñas y orientadas al negocio doméstico". En este contexto, creen que las empresas de mediana capitalización superarán ligeramente al S&P 500.
En lo que respecta a la renta variable del Viejo Continente, estos estrategas han mejorado su visión sobre las Bolsas de la Zona Euro y consideran que el rally táctico del 15%-20% (apoyado en el programa de compras de deuda del BCE o QE) podría durar más tiempo, aunque las tensiones geopolíticas y unos resultados aún débiles les hacen ser cautos sobre dicha "durabilidad".
Llama la atención que la firma declara haberse vuelto positiva con respecto al mercado ruso (frente a los emergentes en general), ante la reducción de los riesgos macro y teniendo en cuenta que las valoraciones están "extremadamente deprimidas". Sanciones y nuevos desplomes en el crudo siguen siendo posibles lastres, matizan.