El fútbol ya no se entrena como antes. Ni siquiera se observa igual. Desde hace tiempo, los entrenadores no solo miran el campo: lo escanean. Lo que parecía propio de laboratorios o bases militares ahora se despliega sobre el césped. Drones, sensores, cámaras térmicas e inteligencia artificial han conquistado el día a día de los clubes profesionales.
Xabi Alonso y su cuartel tecnológico
Xabi Alonso es uno de los máximos exponentes de esta tendencia. En sus primeras sesiones al frente del Real Madrid, el técnico ha apostado por un enfoque tecnológico integral. En Palm Beach, durante la pretemporada, ha incorporado drones autónomos, cámaras térmicas y dispositivos GPS para entender con precisión quirúrgica cómo se mueve y rinde cada jugador.
El dron, que despega a unos 50 metros del suelo antes de cada entrenamiento, graba toda la sesión con una visión cenital que facilita el análisis posterior. «Las distancias y el posicionamiento nos harán mejores», explicó Alonso en rueda de prensa. Quiere saber cómo se mueven sus futbolistas, cómo se colocan, cómo se corrigen.
Pero la tecnología no se queda en las alturas. También hay datos que emergen desde el interior del cuerpo. Thermohuman, una herramienta que utiliza termografía infrarroja e inteligencia artificial, permite detectar fatiga o prevenir lesiones analizando la temperatura de la piel. La compañía, liderada por Ismael Fernández, se ha sumado al cuerpo técnico del Madrid con un rol clave: convertir datos en decisiones.
Este tipo de herramientas no son exclusivas del club blanco. Otras entidades como el Sporting de Gijón también han introducido drones en sus rutinas, con un enfoque adaptado a su realidad. En Mareo, las cámaras cenitales y las terrazas elevadas ya ofrecían cierta altura, pero el uso del dron aporta una nueva perspectiva. Lo pilota Caco Morán, que graba y analiza cada ejercicio desde el aire para ofrecer a los técnicos una visión táctica distinta.

