Partimos de una macro desafiante, con desaceleración económica pero no de recesión en 2020, ¿no?
Nosotros recesión, al menos durante el próximo año, no la vemos. Si bien es cierto que el sector industrial a nivel mundial sí que está pasando un mal momento y podríamos hablar incluso de una ligera recesión, el sector servicios a nivel global -que supone aproximadamente el 60 por ciento del PIB mundial- sigue fuerte apoyado por los buenos datos de empleo. Aunque parezca mentira estamos en el nivel máximo en número de empleos de la historia y, por otro lado, hay subidas salariales que aunque no sean muy altas son sostenidas, lo que da confianza para que la población siga consumiendo, especialmente servicios, y la economía aguante. Por tanto, sí pensamos que va a haber una ligera desaceleración respecto a lo que hemos tenido este año pero a la recesión no le damos una probabilidad muy alta.
En este entorno, ¿cuál es la premisa básica que van a seguir ustedes en sus estrategias?
No somos muy negativos, pero sí que somos prudentes. 2019 yo creo que ha sorprendido a los inversores por las grandes rentabilidades obtenidas prácticamente en cualquier tipo de activo, algo muy ligado a las actuaciones que han tenido los bancos centrales, pero el año que viene esto no va a ser así. Muy probablemente nos mantengamos en niveles similares pero ese impulso adicional probablemente no llegue y el impulso fiscal creemos que tardara en llegar. Creemos que buena parte de las rentabilidades que se podrían tener el año que viene las hemos visto en 2019, por lo que somos prudentes. Creemos que los activos están bastante caros y creemos que el coste de oportunidad de no estar invertido es relativamente bajo con respecto al riesgo que se asume al estar invertido y que pueda venir algún golpe (…).
¿Qué grado de exposición tendrían ahora, por tanto, a bolsa?