Tesla volvió a avanzar en Wall Street con una subida cercana al 1,8%, hasta los 433,59 dólares, en una sesión marcada por el renovado interés del mercado en la posible OPV de SpaceX. La compañía de Elon Musk superó el comportamiento del S&P 500 y prolongó la recuperación iniciada tras los mínimos de abril.
El movimiento llega en un momento en el que los inversores vuelven a mirar a Tesla más como una compañía de inteligencia artificial, robotaxis y robótica que como un fabricante tradicional de vehículos eléctricos. Según Investor’s Business Daily, la acción ha entrado en un patrón técnico de «tres semanas ajustadas», una señal que suele interpretarse como pausa en la presión vendedora institucional.
SpaceX entra en escena
El gran catalizador vuelve a ser SpaceX. La empresa aeroespacial prepara una salida a bolsa que podría convertirse en una de las mayores de la historia, con una valoración estimada de hasta 1,75 billones de dólares. Reuters apunta, además, que las nuevas normas de FTSE Russell podrían facilitar su rápida entrada en índices bursátiles tras el debut.
La conexión con Tesla no es menor. Barron’s señala que Tesla posee 19 millones de acciones de SpaceX y que ambas compañías han estrechado su relación en proyectos vinculados a semiconductores, IA y tecnología avanzada. Esa cercanía alimenta el relato de un ecosistema Musk cada vez más integrado.
El riesgo para Tesla
El entusiasmo también tiene una lectura menos amable. Parte del mercado teme que algunos accionistas vendan posiciones en Tesla para acudir a la OPV de SpaceX. Aun así, Barron’s recoge que el posible impacto podría ser limitado por el elevado volumen diario de negociación de Tesla.
Tesla sigue un 5% por debajo en el año, aunque acumula una subida aproximada del 30% desde los mínimos de abril. La clave estará en si la compañía logra sostener las expectativas sobre robotaxis, chips propios, Optimus y su transición hacia una plataforma tecnológica de IA.
