Tras meses de discusiones, este proyecto de ley prevé la creación de un comité federal de control para ayudar a Puerto Rico a lidiar con una deuda catastrófica que está arruinando la economía de la isla.
El proyecto, cuyo acrónimo es ‘Promesa’, se ha saldado con 297 votos a favor y 127 en contra, y traslada ahora el texto al Senado para su aprobación. Sin embargo, algunos líderes demócratas del Senado ya han expresado sus preocupaciones por varias cláusulas, incluida una que reduce el salario mínimo para los jóvenes puertorriqueños.
Pero el tiempo aprieta y el plazo límite para que Puerto Rico cancele una parte de su deuda de 1.900 millones de dólares es el 1 de julio y los senadores podrían no optar por aplazar o hacer muchos ajustes al proyecto.
El gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, ha reconocido a los ciudadanos del Estado Libre Asociado de Estados Unidos que la deuda es "impagable" y ha pedido a los acreedores que hagan "sacrificios" para poder aliviar a la isla de una carga de deuda pública de 73.000 millones de dólares.
Durante el debate, el republicano Paul Ryan, argumentó que el proyecto no tendrá coste alguno para los contribuyentes estadounidenses. "Ya que Puerto Rico es un territorio estadounidense, en última instancia la responsabilidad es del Congreso, tal y como dice la Constitución", argumentó Ryan, quien cree que uno de los objetivos de ‘Promesa’ es "proteger a los contribuyentes estadounidenses, impedir que la crisis de deuda de Puerto Rico se convierta en un desastre humanitario y poner a Puerto Rico en el camino hacia la recuperación".