El mercado de las criptomonedas ha vivido una jornada de auténtico vértigo financiero. Tras protagonizar un avance vertical del 23% durante la última semana, el bitcoin logró perforar la barrera de los 81.000 dólares por primera vez desde el pasado mes de enero, llegando a tocar un pico intradiario de 81.160 dólares.
Sin embargo, el espejismo alcista ha durado apenas unas horas. Una rápida toma de beneficios y la presión del apalancamiento han devuelto la cotización a los 78.400 dólares, dejando el saldo diario prácticamente plano y confirmando que la resistencia técnica en torno a los 80.000 dólares sigue siendo un muro psicológico complejo antes de soñar con su récord histórico de 126.000 dólares.
El retorno del «debasement trade» y el dinero institucional
Detrás de este fuerte rebote semanal se encuentra la reactivación de la conocida como «operación de depreciación» (debasement trade). Esta estrategia consiste en trasladar capital desde las divisas fiduciarias tradicionales hacia activos escasos ante el deterioro fiscal de las grandes economías.
El detonante provino del Departamento del Tesoro estadounidense, liderado por Scott Bessent, que anunció que duplicará como mínimo sus operaciones de recompra de bonos a largo plazo para contener la escalada de los rendimientos de la deuda soberana. Esta inyección de liquidez debilitó al dólar y espoleó las compras en el oro y los activos digitales, una postura respaldada públicamente por inversores como Ray Dalio, quien aconsejó reducir exposición a la deuda y buscar refugio en activos no inflacionarios.
A este escenario macroeconómico se sumó el regreso del apetito institucional. Los fondos cotizados (ETF) al contado de firmas como BlackRock y Fidelity captaron cerca de 2.000 millones de dólares en solo una semana, su mejor marca de entradas netas desde el pasado mes de octubre.
Presión política y riesgo de liquidaciones masivas
El optimismo del sector también se vio alimentado por el respaldo explícito de la Casa Blanca. El presidente Donald Trump mantuvo un encuentro con los principales directivos de la industria cripto para urgir al Congreso a aprobar la CLARITY Act, un marco normativo federal diseñado para dotar de seguridad jurídica a los activos digitales frente a la competencia de potencias como China.
Este clima de euforia contagió al resto del ecosistema, con subidas semanales superiores al 30% en Ether (que llegó a rebasar los 2.500 dólares) y avances significativos en Solana, XRP o Dogecoin.
No obstante, los analistas alertan de que la estructura del mercado entraña un riesgo latente elevado. El interés abierto en los contratos de futuros ha alcanzado un máximo histórico de 140.000 millones de dólares, lo que evidencia un volumen extraordinario de dinero prestado que podría desencadenar violentas liquidaciones en cadena si el precio continúa corrigiendo.
