José María Roldán, presidente de la AEB, explicaba hace unos días en un foro que no se trata de aceptar si la economía va a poder adaptarse a las transformaciones que provoca el cambio climático, sino de la velocidad a la que suceda ese proceso. En medio de eso se encuentran las empresas, que se apresuran para moverse al ritmo que marcan las demandas sociales.
“La banca será responsable o no será”, explicó Federico Gómez, de Banco Santander en ese mismo foro. Se trata de una afirmación que, tal y como lo perciben los ciudadanos y las empresas, se puede extender al resto del sistema económico. Por ello, la responsable de Clima y Energía de WWF, Mar Asunción Higueras, cree que “aunque se haya acelerado” el cambio en las empresas, se sigue necesitando avanzar porque existe “una emergencia climática”.
En esa metamorfosis aparecen, según Higueras, dos sectores clave: la banca, y el sector energético, que genera el 80% de las emisiones. Gonzalo Sáenz de Miera, director de Cambio Climático en Iberdrola, tiene claro que la transformación ofrece oportunidades “pero también riesgos”, sobre todo para quienes no lideren.
En línea con esa afirmación, Higueras alertó de que “si no hacemos esa transición de forma ordenada vamos a salir mal parados” porque “es un tren que tiene mucha velocidad”. Por ello cree que es imprescindible “financiar aquello que la sociedad necesite”.
Para liderar esa transición, Sáenz de Miera apuesta por las alianzas que, en última instancia, supondrán “cambiar el sistema económico”. Y más allá de marcarse objetivos para 2030 o hablar de descarbonización para 2050, reclama “pasar de las palabras a los hechos”. Lo mismo dijo Marisa Aguilar, de Allianz Global Investors. Para Aguilar, la transformación significa que “vas a cambiar lo que haces y cómo lo haces”.