El Congreso de los Diputados ha rechazado el decreto que contemplaba la prórroga de contratos de alquiler y la limitación de la actualización de rentas. Este rechazo ha generado una nueva discusión sobre la crisis de la vivienda en España, centrada en la insuficiente construcción de vivienda social.
Eduardo Molet, consultor inmobiliario, ha declarado que el problema radica en que España solo construye actualmente el 10% de las viviendas sociales que levantaba en los años 50 y 60. Además, el crecimiento poblacional no ha sido acompañado por un aumento correspondiente en la construcción de viviendas, ejerciendo una alta presión en el mercado.
Durante las décadas pasadas, se edificaban anualmente en España unas 200.000 viviendas sociales. En contraste, hoy en día, la cifra no alcanza ni la décima parte, según Molet. Esto indica un abandono de políticas públicas suficientes para atender la creciente demanda.
Modelos de vivienda ineficaces
España decidió, en su momento, vender la vivienda protegida, lo cual ha resultado en la incorporación de estas al mercado libre a lo largo del tiempo. La población actual cuenta con un parque público que representa entre el 2% y el 3% del total, muy por debajo de países europeos como Austria o Países Bajos, donde el porcentaje oscila entre el 20% y el 30%.
Molet sugiere que la solución pasa por crear un parque público estable de alquiler que sea gestionado de forma profesional, incorporando la colaboración público-privada. Un Pacto de Estado por la vivienda sería esencial para afrontar este problema estructural con una visión a largo plazo.
El consultor advierte de que centrarse únicamente en intervenciones de precios o prórrogas podría provocar inseguridad jurídica y reducir la oferta disponible, agravando aún más la crisis de vivienda en el país.
Reconsiderar la estrategia de construcción
Para abaratar la vivienda, el enfoque debería ser aumentar la construcción de viviendas y establecer un parque público sostenible. Molet enfatiza que el verdadero debate está en si España quiere comprometerse a construir vivienda social de forma consistente y no solo prorrogar contratos de alquiler.
Recuperar el déficit acumulado en viviendas sociales requerirá una inversión significativa. Molet insiste en que debe centrarse en la voluntad política y en implementar soluciones estructurales que proporcionen resultados a largo plazo.
