El parón económico que está suponiendo el coronavirus ha cogido a la economía europea despertándose de la larga pesadilla que se inició en 2008. Algunos países en Europa incluso se encontraban al final del ciclo expansivo y temiendo una nueva recesión que, ahora sí, llega en todo el continente
La mayor parte de los Gobiernos han anunciado ambiciosas inyecciones fiscales para mantener la economía a flote, en particular las empresas, que se verán obligadas a deternerse en seco y a prescindir de sus trabajadores. El pero llega al observar el elevado endeudamiento de las economías europeas y que, a la larga, puede suponer una nueva crisis de deuda que eleve las distintas primas de riesgo y dificulte la reconstrucción de la actividad empresarial.
En conjunto, los países de la Unión Europea deben el 80,6% de su producción anual, según los datos de la Comisión Europea, mientras que en la zona euro el pasivo asciende al 86,4%. De ese modo, ninguno de los principales países de la Unión se libra: ni Alemania, (59,2%), ni Francia (98,9%), ni España (96,7), y en casos como en los de Italia (136,2%) o Grecia (175,2%) la situación es aúnpeor.
Desde el Consejo General de Economistas (CGE) se exhorta a la Unión Europea a actuar de manera homogénea en esta crisis, pero la diversidad de circunstancias de cada país está provocando actuaciones a discreción. «Ha llegado el momento de hacer más Europa y hacer una política fiscal y financiera común, porque si no, la recuperación económica será mucho más lenta y dolorosa” ha señalado Valentín Pich, presidente del CGE.
Por su parte, la experta en política económica y profesora de la Universidad de Zaragoza, Sara Barcenilla, critica que los estados no se han preparado lo suficiente. «No se hizo, pero no es tiempo para lamentaciones», puntualiza. Por otro lado, las circunstancias acutales hacen «inevitable posponer el cumplimiento de los objetivos» de deuda y déficit.