En su último artículo, la máxima dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, analizó las causas de que el crecimiento económico mundial se enfrente a una ralentización. De hecho, el organismo redujo su pronóstico de crecimiento mundial al 3,3%, a causa de lo que denomina “factores transitorios”.
A pesar de que ciertamente existen esos factores, el FMI señala tanto los que responden a esa descripción como los que son estructurales. En primer lugar, Lagarde hace referencia a los niveles de deuda corporativa. Si se produce un cambio en las condiciones financieras actuales eso provocaría salidas de capital en los mercados emergentes.
Después, señala a condiciones sociales y perspectivas de crecimiento “decepcionantes”. En particular, apunta al envejecimiento de la población y la menor productividad, así como los efectos que provoca la desigualdad económica.
No obstante, el FMI dirige su mirada a las tensiones comerciales. Los daños asociados a la contienda de Estados Unidos y China son, entre otros, el riesgo de que se reduzca la inversión, la productividad y el crecimiento. Asimismo, no solo menciona el caso de los dos gigantes mundiales. También cree que los aranceles estadounidenses a las importaciones de México “son motivo de preocupación”.
En cifras, el organismo internacional calcula que el conflicto puede restar tres décimas al crecimiento mundial en 2020, e incluso alcanzar un impacto de cinco décimas en el peor de los casos. Y no por el propio conflicto en sí, sino por el aumento de la desconfianza de las empresas, así como a la “reacción negativa” de los mercados financieros.