El organismo dirigido por Christine Lagarde redujo su perspectiva de crecimiento global a su nivel más bajo desde la crisis financiera. Para el FMI, la economía mundial crecerá al 3,3% este año, por debajo del 3,5 % que había pronosticado en enero.
La directora del Fondo Monetario Internacional advierte que la economía mundial enfrenta un “momento delicado” debido a “una perspectiva más sombría en la mayoría de las principales economías avanzadas” y en un momento en el que “unos aranceles más altos están afectando al comercio internacional”. La revisión a la baja se debió en parte a una fuerte caída en los volúmenes de comercio mundial en los últimos meses además de un aumento “artificial” de las importaciones y exportaciones en 2018 antes de los aranceles impuestos por Estados Unidos. De hecho el fondo cree que el volumen global del comercio de bienes y servicios aumentará un 3,4% este año, un 0,6% menos de lo previsto en enero, y un dato menor al 3,8% que se registró en el año 2018.
El FMI añade que otra serie de amenazas podrían afectar a la economía mundial, impidiendo que se estabilice, como el posible colapso de las negociaciones entre Estados Unidos y China para poner fin a la guerra comercial y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.
“Hace solo dos años, el 75% de la economía mundial experimentó un repunte”, dijo Lagarde, “y para este año esperamos que el 70% de la economía global experimente una desaceleración en el crecimiento”, continuó la jefa del FMI. Y la semana pasada comentó que el fondo no anticipa una recesión a corto plazo.
Estas cifras a la baja llegan en un momento en el que los analistas siguen preocupados por la fortaleza de la economía mundial (una década después de la crisis financiera) debido a las señales mixtas que envía. En positivo, los datos alentadores del sector manufacturero de China, el mercado laboral estadounidense o la decisión de la Fed de suspender los aumentos de tipos de interés.