Ante el panorama de cierre por festivo del pasado lunes de Wall Street y el cierre de ayer del mercado de la potencia en territorio mixto, todos los ojos están puestos hoy en la publicación de las actas de la última reunión de la Reserva Federal de los Estados Unidos.
Y es que aunque ya conocemos las principales conclusiones a las que llegaron, continuar con su política monetaria y posibiemente comenzar a elevar los tipos en 2023, el interés de estas actas es el de saber si reflejan algún dato más sobre cuándo los miembros del Comité auguran que se producirá el temido tapering (la retirada de estímulos y la reducción del ritmo de compra de activos, y el incremento de los niveles de los tipos de interés oficiales.
También es importante los precios de los commodities, que están marcando el panorama del mercado. El caso del petróleo es llamativo ya que, debido a la aparente incapacidad de la OPEP+ de llegar a un acuerdo para el aumento de la producción, una situación que a corto plazo puede ser beneficiosa, puede ser peligrosa con el tiempo.
No podemos olvidar tampoco el impacto que está teniendo la temida variante Delta de Covid en los mercados, que ha impactado a las economías ante el riesgo de contagios masivos.
Norbert Rücker, Jefe de Economía e Investigación de Próxima Generación de Julius Baer, banco privado suizo, puntualizaba hace solo unas jornadas que los países petroleros siguen manteniendo grandes volúmenes de petróleo al margen del mercado debido a su acuerdo de suministro, por lo que “a medida que los precios del petróleo suban, también lo hará la presión de las economías consumidoras de petróleo sobre las naciones petroleras para que aceleren el tapering. La inflación de los combustibles se convierte en un punto de malestar económico para algunos”.
