Los efectos de la guerra comercial tarde o temprano se descifrarán en los mercados. Tal y como explicaba Witold Bahrke, responsable sénior de estrategia macroeconómica de Nordea Asset Management, es difícil argumentar que el aumento del proteccionismo resulte en «un ganador en términos absolutos».
Sin embargo, en términos relativos, el panorama cambia. A juzgar por el comportamiento del mercado, Estados Unidos sería, a su juicio, «el claro ganador de la reciente guerra comercial con China»; una conclusión que no nos pilla por sorpresa: «China se ha beneficiado mucho más de las exportaciones a EE. UU. de lo que este último lo ha hecho de sus exportaciones a China».
Y mientras el crecimiento estadounidense se ve respaldado por los recortes de impuestos a corto plazo, el crecimiento de China acusa la ralentización de la concesión de créditos, lo que contribuye a una desaceleración desincronizada de la economía mundial.
Por consiguiente, Estados Unidos es el país donde mejor comportamiento está registrando la renta variable en lo que va de año, mientras que China y «los mercados emergentes están en el otro extremo de la balanza, tras haber borrado en unas pocas semanas las impresionantes rentabilidades del año pasado». Y ante la intensificación en junio del nerviosismo en el plano comercial, las acciones defensivas registraron su mejor mes desde 2016 (datos de EE. UU.).
¿Qué nos depara el futuro? El experto de Nordea AM expone que ssumiendo que la política comercial es una importante baza en la estrategia del presidente estadounidense para a) obtener buenos resultados en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, e b) impedir que China desbanque a Estados Unidos como primera potencia económica mundial, este tiene «muchos motivos para creer que la actual estrategia dará sus frutos».