Las próximas elecciones generales en España serán probablemente los comicios con mayor eco mediático y económico de la democracia. Después de la experiencia vivida en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, las formaciones emergentes como Podemos y Ciudadanos se han convertido en los partidos bisagra, que no se quieren casar con nadie, sino imponer su ideología en forma de pactos.
Lo hemos visto con Ciudadanos, que ha pactado con el Partido Popular en la Comunidad de Madrid y con el PSOE en la Junta de Andalucía. Ya no se sabe si España tendrá un color azul, rojo, naranja, malva o una mezcla de todos ellos.
Lo que sí está claro, y así lo piden desde los principales organismos internacionales, y lo secundan las empresas españolas, es que a las elecciones generales hay que ir con los deberes hechos. En el editorial de la revista Dirigentes de marzo de 2008 -en vísperas de las elecciones del 9 de marzo de ese mismo año-, ya dejábamos claro cuáles eran los objetivos económicos del país. Y, a juzgar por lo acontecido 7 años después, las prioridades siguen siendo las mismas: "El reto del próximo Ejecutivo será gobernar un país como España, con un horizonte económico, social y empresarial muy complicado".
Por aquel entonces, planteábamos estos objetivos: "Deberá gestionar un país en clara desaceleración económica: con una reducción creciente del consumo de alimentos, bienes y equipos, parón en la construcción y en la venta de viviendas, crecimiento descontrolado en los precios, crecimiento de salarios y pensiones por debajo de la inflación, subida de las hipotecas, aumento del paro, con una gran incertidumbre coyuntural, inmerso en una crisis financiera de confianza en las instituciones bancarias, con caídas en la Bolsa y en los fondos de inversión, con un alto déficit exterior y con la competitividad de nuestras empresas en mínimos históricos".
Y lanzábamos el gran reto: "Sólo un nuevo Gobierno, constituido por gestores eficientes y eficaces, con la suficiente cualificación intelectual y profesional, será capaz de gestionar adecuadamente la crisis en la que nos encontramos inmersos".