Entre el oro y las bolsas existe una clara correlación, cuando los índices caen, el oro sube. No hay más que mirar lo que ha ocurrido los últimos meses. El metal dorado inició una racha alcista en el mes de septiembre y no la dejó hasta febrero de este año. Un periodo que coincide con la mala racha de los índices en el cuarto trimestre y el inicio de la recuperación.
Tras las tensiones comerciales, las principales bolsas mundiales volvieron a caer y el oro ha empezado a subir. De hecho, en apenas dos semanas se ha apreciado en más de 25 dólares por onza. A finales de abril cotizada en los 1.275 dólares, mientras que ahora está rozando los 1.300 dólares.
“Si la Reserva Federal reacciona a esta situación bajando los tipos, esperaríamos que las tasas de interés nominales también bajaran. Los aumentos de precios resultantes de las restricciones comerciales contribuirían a una mayor inflación y, en igualdad de condiciones, las tasas de interés reales se moverían a la baja. «En este escenario, esperaríamos que el precio del oro, que tiende a moverse inversamente a las tasas de interés reales, suba», señala Chris Mahoney, gestor del fondo Merian Gold & Silver, de Merian Global Investors.
En las últimas previsiones de WisdomTree avanzan que esperan que el metal dorado puede ir hasta los 1.385 dólares por onza, prácticamente 90 dólares más de su precio actual. Un aumento que supondría el viraje hacia activos refugio.
El oro, un valor refugio por excelencia