India se encuentra actualmente entre las economías de más rápido crecimiento del mundo. Su dinamismo sitúa a este país asiático, que creció por encima del 7% en 2018 y según los pronósticos del Banco Mundial al 7,5% en 2019, como una de las diez mayores economías a nivel global, con un Producto Interior Bruto que duplica al de España.
Sin salir del top 10, India se constituye como la sexta mayor potencia industrial del mundo. En la actualidad hay un gran interés por avanzar hacia la Industria 4.0 y aprovechar lo mejor que ofrece la tecnología. De hecho, el Gobierno ha impulsado diferentes programas de transformación industrial tales como Make in India para alcanzar este fin y posicionar al país a nivel internacional.
Fue en 2014 cuando esta iniciativa fue concebida por el Primer Ministro como respuesta ante una situación de crisis para dejar atrás procesos y políticas obsoletas, que además se convirtió en una «llamada poderosa y galvanizadora a la acción de los ciudadanos y líderes empresariales de la India, y una invitación a posibles socios e inversores de todo el mundo», según indican desde la página web creada para dar a conocer Make in India. Una iniciativa como esta abrió las puertas a la inversión. De hecho, desde su lanzamiento, la inversión extranjera directa se incrementó en un 37%.
Con el foco puesto sobre el sector manufacturero, además de Make in India, el Gobierno puso en marcha políticas como National Policy for Advanced Manufacturing en el marco de introducción a la Industria 4.0. La adopción de lo que se conoce como Smart manufacturing, Inteligencia Artificial, Big Data o Internet de las Cosas (IoT), revitalizará la industrialización india y puede impulsar la productividad y la rentabilidad.
Un hecho como este convierte a este país con capital en Nueva Delhi en una fuente de oportunidades para las empresas españolas.