No hay duda de que la renta fija estadounidense está cambiando. Si este 2020 la inversión conservadora en la potencia se complicaba y las perspectivas se iban más hacia las posiciones de renta variable, ahora la cosa ha comenzado a cambiar.
Resulta que desde hace ya unas largas semanas, los rendimientos de los bonos de Estados Unidos han vuelto al alza y con ellos el temor a la inflación que puede hacer subir antes de lo previsto los tipos bancarios y que llegue antes o después el llamado tapering o la retirada de estímulos a la economía por parte de los bancos centrales.
De hecho, aunque ni la Reserva Federal ni el Banco Central Europeo han dado el paso, los discursos de las autoridades monetarias han dejado caer que si la inflación y la recuperación se precipitan, habrá que ir pensando en comenzar a encauzar la situación.
El dato del empleo de EEUU, un importante indicador macro
En ese contexto, uno de los indicadores clave que se tiene en cuenta al hablar de buenos datos o recuperación financiera, en este caso post-covid, es sin duda la tasa de Estados Unidos.
El dato, que es importante sobre todo de cara a mirar hacia la renta fija de la potencia, ha sido visto por los expertos como una de las variables clave a la hora de evaluar si la Fed iba a cambiar o o la orientación de su política monetaria.