El riesgo de ChatGPT para 900 millones de usuarios

Sam Altman busca definir la conducta de su asistente virtual recurriendo a psicólogos y líderes espirituales para garantizar el bienestar de los usuarios, según The AI Corner.

OpenAI enfrenta un desafío crítico: el impacto del ChatGPT en 900 millones de personas semanalmente. A pesar de su relevancia global, la empresa carece de un marco científico para guiar la personalidad del chatbot. Este vacío es considerado el mayor riesgo de la inteligencia artificial actualmente.

Monjes y psicólogos como asesores

El líder de OpenAI, Sam Altman, está recurriendo a líderes espirituales y psicólogos clínicos para desarrollar manuales de instrucciones que orienten el comportamiento del ChatGPT. Estos expertos, ajenos al núcleo de la inteligencia artificial, buscan entender cómo el ánimo y el apoyo continuo afectan a los usuarios a largo plazo.

Altman ha destacado la importancia de que el sistema pueda responder de manera adecuada cuando los objetivos declarados por los usuarios entren en conflicto con su bienestar real. Esta iniciativa se centra en garantizar que ChatGPT no solo sea seguro, sino que también promueva el florecimiento humano.

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Configuración basada en contexto

La solución para una personalidad adecuada en los productos de AI no debería ser controles configurables para el usuario. Altman sostiene que los usuarios prefieren que la inteligencia artificial entienda y se adapte al contexto de forma autónoma, sin necesidad de ajustes manuales por parte del usuario. Este enfoque busca eliminar configuraciones iniciales complejas y crear una experiencia más natural y contextualizada.

Además, el avance hacia tecnologías que comprenden el ambiente requiere memoria que se construya de manera continua y una personalidad que no solo sea adaptable, sino genuinamente intuitiva. Este es el futuro que OpenAI visualiza para sus productos de AI.

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