La expansión económica de EEUU continúa, pero más lenta de lo esperado y aclamado por Donald Trump en muchas ocasiones.
En el cuarto trimestre, el PIB estadounidense creció un 2,1%, según datos de la Oficina de Análisis Económico, y se mantiene en línea con los meses precedentes. El sector exterior aportó 1,48 puntos a ese crecimiento del 2,1%.
Pero en todo 2019 la economía se desaceleró hasta el 2,3% desde el 2,9% registrado en 2018. Se trata del dato de expansión más débil desde 2016. La caída en 2019 se debió a que disminuyeron los gastos de consumo personal, las inversiones y las exportaciones por las tensiones comerciales, según apunta el Departamento de Comercio. Además las importaciones se desplomaron un 8,7%. “Si bien los mercados de vivienda y trabajo han sido particularmente positivos, el automotriz ha estado cayendo y la volatilidad de este mercado ha planteado algunos desafíos” apunta Steve Rick, economista jefe en CUNA Mutual Group.
Además la renta real disponible creció un 1,5% en el cuarto trimestre, menos que en los tres meses anteriores. Esto podría tener un impacto en el consumo, que es la columna vertebral de la economía estadounidense.
Además la Reserva Federal decidió tras su primera reunión de política monetaria del año que mantiene los tipos de interés como están, entre el 1,5% y el 1,75%. “El crecimiento del empleo ha sido sólido y la tasa de desempleo se ha mantenido baja”, dijeron en su comunicado. La tasa actual es la apropiada para apoyar la expansión sostenida de la actividad económica”. La inflación sigue hacia el objetivo del 2% del Banco Central estadounidense. Poco antes de que la Reserva Federal tomara la decisión, el presidente de EEUU, Donald Trump, volvió a instar a Fed a rebajar los tipos de interés. Según él, “van ya dos años tarde”, y si los bajaran esto “amortizaría y refinanciarla la deuda”.