Para Carlos Pavón, socio director de IURE Abogados y miembro fundador de IURE Emprendedores & Business: "En el mundo global actual, los letrados, además de tener amplios conocimientos sobre las leyes vigentes, deben dominar como poco un segundo idioma. La adaptación de nuestra normativa al derecho internacional y a las directrices europeas hace necesario que el abogado necesite saber, de primera mano, qué está pasando en otros países y qué nuevas leyes afectarán a nuestro ordenamiento jurídico".
Y añade, "este conocimiento, unido a que en muchas ocasiones se debe ejercer en otra lengua, viene ligado a la necesidad de que el letrado esté acorde a los nuevos tiempos y sepa identificar las nuevas figuras jurídicas y empresariales que se idean fuera de nuestras fronteras, y que cada vez tardan menos en llegar como por ejemplo, a entes como los Business Angels, el co-funding, etc., nuevas maneras de financiación para las que hay que buscar su adaptación a la normativa y de las que hay que estar informado, ya que muchas veces su novedad las sitúa en lagunas jurídicas".
En este contexto, el derecho evoluciona en una materia viva que se adecúa conforme a los cambios de la sociedad, por este motivo es vital la capacidad de aprendizaje, para no quedarse obsoletos a los pocos años de iniciar la actividad profesional, de ahí la importancia de tener una formación continua, mediante cursos, seminarios y conferencias.
Asimismo, otro aspecto fundamental para todo nuevo abogado, son las nuevas tecnologías, debido a que hacen más rápido el trabajo, son fundamentales en la comunicación y la documentación, y permiten estar informados en tiempo real.
Pero más allá de estas cuestiones el abogado debe estar al día de las TICs, porque hay que adaptarse a nuevos delitos que se cometen por Internet o a través de dispositivos móviles, como el ciberbullying, robo de bases de datos, eliminación de información… Además, el manejo de las redes sociales es fundamental para poder desenvolverse ante los nuevos ciberdelitos.