Mario Draghi ha señalado que adquirirá cédulas hipotecarias en octubre y en noviembre comprará titulizaciones. En un programa que ya había anunciado en la anterior reunión del BCE y que se enmarca dentro de las medidas excepcionales que Draghi prometió. En lo que algunos analistas han asegurado que se trata de una versión más suave que la quantitative easing estadounidense. El programa total tendrá un presupuesto de un billón de euros.
El programa de compra de activos durará por lo menos dos años, según ha explicado Draghi. Estas medidas irán de la mano con los LTROs, por lo que tendrán un impacto importante en los presupuestos del organismo, ha añadido.
Respecto a si habrá excepciones a la hora de comprar activos de algún país, Draghi ha dicho que se adquirirán activos de Chipre y Grecia pero con condiciones especiales. El gobernador ha asegurado que para aqullos países con un rating menor a BBB- habrá ciertas condiciones. En este sentido, se estipularán medidas que mitiguen el riesgo para compras en estos países a lo que se suma que tendrán un equivalente de riesgo a los valores que se compren en otros lugares (centrándose en tamaño y tipo).
Respecto a la politica económica, Draghi ha asegurado que la inflación será uno de los puntos que tenga muy presente el BCE. El BCE se centrará en la estabilidad de precios a medio plazo. Aunque tampoco ha faltado un rapapolvo a algunos países como viene siendo habitual. Draghi se ha referido a que la legislación relativa a las reformas estructurales debe todavía tomar fuerza en algunos países.
Draghi también ha hablado del programa de préstamos de larga duración, los conocidos como TLTRO, que ya se han puesto en marcha con una acogida inferior a los esperado. El gobernado del BCE ha recordado que los préstamos deben ser utilizados para préstamos, si los bancos no destina a este fin el dinero recibirán una penalización.