El BCE ha decidido en una reunión mantenida domingo, continuar ayudando a la banca griega. Sin embargo, la entidad ha decidido imponer unas condiciones más estrictas a Atenas. Si se incrementa el descuento a los activos que los bancos entregan a cambio de estas líneas de financiación, esto también podría provocar una menor utilización de estos fondos.
"Existe la posibilidad de una extensión", dijo una fuente a Reuters, testigo directo de las conversaciones telefónicas que estaban teniendo lugar en el consejo de gobierno del BCE, añadiendo que se estaba discutiendo la posibilidad de aplicar mayores descuentos. Debido a que los cálculos de estas valoraciones no son publicadas, no queda claro qué cantidad del ELA podrían acabar utilizando los bancos.
Esta financiación está actualmente limitada a unos 89.000 millones de euros, dijeron fuentes a Reuters. "El acuerdo está cerca" fueron las palabras pronunciadas por los líderes europeos el pasado lunes. Sin embargo, según ha ido avanzando la semana, las posturas de Tsipras y sus acreedores europeos se han ido alejando.
Grecia agota el tiempo
El viernes fue un día difícil para ambas partes, a las 15:45 de la tarde los ministros decidían dejar la mesa de reuniones y dar más tiempo a Grecia para que "presente nuevas propuestas concretas". La fecha elegida para una nueva ronda de negociaciones es este sábado por la mañana. Donde se espera que Tsipras presente una modificación de las propuestas que sea más aceptable para sus acreedores.