El 24 de abril de 2013, el derrumbe de un edificio en Savar, cerca de Dhaka (Bangladesh) ocupado (en su mayoría) por fábricas de ropa conmocionó a la opinión pública. En lo que era la segunda jornada de una huelga general, y tras varias alertas por la aparición de unas peligrosas grietas en el edificio, la fábrica textil donde grandes multinacionales del sector fabricaban su ropa se vino abajo.
La cifra oficial tras concluir las labores de rescate apuntan a que el desastre dejó 1.129 muertos y 2,515 heridos. En 2014, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) creó un fondo para indemnizar a las familias y afectados por el suceso.
En cambio, a punto de cumplirse el segundo aniversario de la tragedia, "aún no se ha hecho justicia para las miles de personas trabajadoras que resultaron muertas o heridas", según denuncia la organización Ropa Limpia.
Ante esta situación, los sindicatos UNI, IndustriaALL y la Campaña Ropa Limpia se han unido para reclamar el importe de las indemnizaciones. La campaña subraya que "hasta ahora se ha abonado un total de 21,5 millones de dólares al Fondo Fiduciario de Donantes de Rana Plaza a través de las contribuciones de los compradores, el Fondo del Primer Ministro de Bangladesh y otros donantes privados".
Además, Ropa Limpia destaca que "todas las contribuciones se destinan exclusivamente al pago de las víctimas del desastre del Rana Plaza y a sus familias. Se calcula que se necesitan al menos 30 millones de dólares para cubrir las compensaciones correspondientes".