Es el más inofensivo y fácil de desmotivar, pero también es el más común. Se trata del empleado infiel a su empresa, el perfil de ladrón más extendido según Maldonado, empresa de productos de seguridad con más de 35 años de experiencia y referente en el sector.
Es un perfil de ladrones que pueden encontrarse en cualquier tipo de compañía (desde un supermercado hasta una empresa industrial) y cuyos robos pueden ir desde un falso aumento en la cuenta de gastos hasta pagos de compañías inexistentes, pasando por la sustracción de productos a la venta.
Según el mismo informe, los bienes con mayor índice de hurto son aquellos de más valor y que presentan mayores facilidades de camuflaje y reventa, como es el caso de los complementos de moda, las joyas, el calzado, herramientas electrónicas, teléfonos móviles, vinos y licores, productos de maquillaje y cremas faciales.
El perfil de hurtador, además, suele ser un hombre de entre 18 y 35 años, con ingresos bajos y que habitualmente se dedica a robar para conseguir ingresos extra. "El principal problema es que no sabemos quién nos acecha, pero hay que tener en cuenta que el ladrón es una persona racional y, por tanto, tomará decisiones racionales. Por encima del botín, su objetivo principal es no ser visto, reconocido ni detenido y medirá los riesgos racionalmente", afirma Andreu Maldonado, responsable de la firma.
El ladrón ocasional, sin riesgos innecesarios