"Con buena parte del mercado de vacaciones, el menor volumen de negociación está provocando un descenso de la liquidez (…) con el que cualquier información se amplifique, lo que explicaría los movimientos tan bruscos que se están registrando", explica Felipe López-Galvez, analista de Self Bank.
El verano ha llegado a los mercados y las turbulencias que han caracterizado a este volátil 2016 aumentan de su mano y de unas noticias que, en cualquier caso, no son positivas… Y, además, de momento las ‘armas’ que han sacado los bancos centrales (con Australia y Japón a la cabeza) no han logrado calmar a unos inversores, cada vez más conscientes de que las autoridades monetarias se están quedando sin munición. El jueves será el turno del BoE y el consenso espera, como mínimo, una rebaja de tipos, e incluso estímulos de tipo cuantitativo (QE).
Así, en este inicio de agosto, los ‘culpables’ son (una vez más) la banca y el petróleo. En el caso del sector financiero, desde Link Securities apuntan que, apenas tiene importancia el positivo resultado de los test de estrés, pues su problema es de "rentabilidad, no de solvencia".
No ayuda el delicado estado de la industria italiana, con Monte dei Paschi di Siena a la cabeza, pero la cuestión, detallan, es que "el escenario de bajos tipos de interés, negativos en la Zona Euro, hace muy difícil a los bancos operar, ya que su principal negocio es obtener un diferencial entre préstamos y depósitos. Esto, unido a un débil crecimiento económico que imposibilita la generación de resultados vía volumen, pone en entredicho la capacidad de estas instituciones para generar resultados, y por tanto, su rentabilidad por un lado, y su capacidad para acumular reservas, en el caso de las que todavía tienen que fortalecer sus ratios de capital, por el otro".
Y los resultados del segundo trimestre están dando buena muestra de ello, siempre con ‘una de cal y otra de arena’. Este miércoles ha sido el turno de HSBC (reduce a la mitad su beneficio antes de impuestos), Société Générale (bate las previsiones por extraordinarios), Crédit Agricole (gana un 26% y completa su reestructuración) e ING (mejora beneficio un 27%), entre otras.