Este dato supone un 0,3% más a nivel intermensual, según los datos publicados por el Buró Nacional de Estadísticas (BNE) de China. La inflación en el país se ha mantenido por debajo del 2% durante 11 meses consecutivos en medio de una ralentización económica.
Los analistas consultados por la agencia china Xhinhua señalaron que la inflación de China es moderada y se mantendrá en estos valores. Además, los expertos ven improbable que el Gobierno chino trate de drenar la liquidez del mercado.
Yu Qiumei, experta del BNE, atribuyó la subida principalmente a los elevados precios de la carne de cerdo, uno de los principales factores que toman los economistas de BNE cuando calculan el IPC. Los precios se incrementaron un 16,7% en julio. Antes del aumento, los precios de la carne de cerdo habían caído de forma continua durante los últimos dos años, afectando en gran medida a los ingresos de campesinos criadores de cerdos, quienes, con el objetivo de mitigar las pérdidas, se vieron obligados a reducir el número de animales que criaban.
El Ministerio de Comercio minimizó el aumento de los precios, considerando que se trata de una normal corrección del mercado. "El aumento reciente es una corrección de las drásticas bajadas en los últimos dos años", señaló el portavoz de la cartera, Shen Danyang, quien agregó que el Ministerio sigue de cerca el mercado y trabaja para estabilizar el suministro de la carne de cerdo.
Zhang Jun, director de investigación macroeconómica de Morgan Stanley Huaxin Securities, anticipó a Xinhua que el IPC alcanzará el 2,5% hasta acercarse al 3% a finales del año. "El crecimiento anual podrá situarse entre el 1,8 y el 2 por ciento", previó Zhang. El Gobierno chino tiene como objetivo mantener la inflación en torno al 3%.