Así lo manifestaba en una nota remitida a sus clientes esta semana Kit Juckes, estratega global de la firma, quien mediante gráficos demostraba cómo durante los últimos dos meses, los días en los que las acciones y los rendimientos de los bonos suben, el dólar ha tendido a subir también frente a la media de una cesta de divisas (formada por euro, yen, libra, dólar canadiense, corona sueca y franco suizo).
Para Juckes, el dólar está perdiendo su estatus "como moneda de financiación o moneda refugio. En cambio, ahora es como un barómetro del estado de ánimo de los inversores globales".
La volatilidad se adueña del mercado de divisas
Las previsiones para la evolución del billete verde varían según la firma de análisis. Y mucho más después de la decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés en mínimos históricos, que hacen pensar que la fortaleza del dólar no será tal y como la planteaban los expertos antes de la reunión. Desde Capital Bolsa advertían hace unas jornadas que la volatilidad en el mercado de divisas ya se encuentra en su nivel más alto en cuatro años, "y parece que se va a quedar en niveles elevados durante una estancia prolongada después de que la Fed no subiera las tasas de interés la semana pasada".
Según Morgan Stanley, la incertidumbre sobre cuándo se moverán los tipos hace que cada dato económico y las circunstancias internacionales inyecten aún más volatildad en el mercado. "La amenaza constante de una subida de tipos es mucho peor que la subida en sí misma. Y, seamos honestos, siempre existen eventos internacionales y perturbaciones del mercado", coincide Greg Peters, de Prudential Financial.