En el presente económico que estamos viviendo, nos hemos acostumbrado a algo nada común, analizar los diferentes discursos y diálogos provenientes de los principales responsables económicos que lideran los entes político-financiero de mayor trascendencia global, lo que nos da una idea de lo dependiente y condicionada que esta la economía actual.
Lo problemático de esta situación es que el camino a seguir ha sido cambiante, ya que los parámetros a valorar en las políticas monetarias han ido modificándose dependiendo de los intereses que persiga cada banco central.
Una economía manipulada cuantitativamente de una manera masiva tiene el condicionante de ser dependiente de aquel que implementa ese tipo de medidas, lo que produce una realidad distorsionada y una necesidad de conocer hacia donde nos dirigimos económicamente hablando por parte del inversor.
Los que siguen el faro de la información que se vierte en dichas comparecencias siguen el camino marcado o los que están construyendo sobre la marcha, no una realidad económica, ya que el problema lo encontramos a la hora de ver cómo están afectando estas políticas en el largo plazo y si se logrará el objetivo que se persigue.
Deberíamos enfocar la realidad económica a la hora de tomar decisiones de inversión y seguir las comparecencias y las volatilidades que proporcionarán para oportunidades especulativas.