Ha pasado un año desde que Rusia proclamara la guerra a Ucrania. El resto del mundo, especialmente Europa, no tardó en notar sus efectos secundarios, sobre todo, a nivel económico. Las alteraciones en los precios de las materias primas, la crisis energética o la tensión provocada por los precios de los combustibles y lo que ello deriva, ha llevado a España a conocer datos históricos en su inflación.
La impactante repercusión se ha notado a todas las escalas, no obstante, son los pequeños empresarios y autónomos los que más parecen luchar contra lo inevitable. La adaptación de esos datos inflacionistas de quiénes representan la mayoría del tejido empresarial español, está abocando a una tendencia de precios desorbitados en productos de primera necesidad.
Una sucesión de hechos, dependiente de la agenda macroeconómica que afecta a gran escala a la micro, pequeña y mediana empresa. Así lo analiza Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, a través de un comunicado en el que analiza la situación macro en el primer aniversario de la guerra Rusia-Ucrania. “Vamos a un mundo más inflacionista, en el que la inflación estará por encima de los niveles a los que nos hemos acostumbrado a los últimos tiempos, originando a su vez que los tipos de interés estén por encima de esos niveles.”

Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía
Las dificultades del pequeño empresario tras la guerra de Ucrania
No existe un solo autónomo o pyme que no haya notado en su negocio la invasión rusa en Ucrania. No solo la inflación, también la morosidad y el alza de los precios energéticos han hecho mella en sus actividades. Así lo esclarecía el I Informe Hiscox de pymes y autónomos en España ante el estado de incertidumbre actual donde el 50,5% de las empresas incluidas en el estudio afirmaba estar preocupada por la continuidad de su negocio debido a la inflación.