Donald Trump ha acusado a ExxonMobil y Chevron de estar ganando «demasiado dinero» gracias al encarecimiento del petróleo provocado por el conflicto con Irán. El presidente estadounidense también ha exigido a ambas compañías que reduzcan los precios que pagan los consumidores.
«Están ganando demasiado dinero debido a la escasez. No me gusta», declaró Trump ante los periodistas en la Casa Blanca. El mandatario señaló directamente a las dos mayores petroleras estadounidenses y reclamó que devuelvan parte de esos beneficios a la ciudadanía.
Las palabras suponen un cambio de tono frente a una industria tradicionalmente cercana al presidente. Su Administración ha impulsado una mayor producción nacional de petróleo y gas, pero Trump también ha presionado públicamente a las empresas para contener el coste de los combustibles.
Beneficios disparados por el petróleo
La ofensiva llega después de que ExxonMobil y Chevron presentaran unos resultados extraordinarios correspondientes al segundo trimestre. Exxon obtuvo un beneficio de 14.500 millones de dólares, más del doble que un año antes.
Chevron, por su parte, alcanzó unas ganancias de 12.100 millones de dólares, más de cinco veces por encima del resultado registrado durante el mismo periodo de 2025. La compañía anotó así su mejor beneficio trimestral en, al menos, seis años.
Las cuentas de ambas petroleras se han visto favorecidas por el aumento del precio del crudo y por la mejora de los márgenes de refino desde el inicio del conflicto en febrero. Valero y Marathon Petroleum también han aprovechado el escenario de escasez y tensión en los mercados energéticos.
La gasolina sube más de un 30%
El precio medio de la gasolina en Estados Unidos se sitúa alrededor de los 4,10 dólares por galón, después de incrementarse más de un 30% desde que Estados Unidos e Israel comenzaron sus ataques contra Irán. El encarecimiento de los combustibles vuelve a elevar la presión sobre el coste de vida de los hogares.
La incertidumbre se concentra especialmente en el estrecho de Ormuz, una ruta por la que circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial antes del comienzo de los ataques. Las restricciones al tráfico marítimo han reducido la oferta disponible y elevado los costes del transporte energético.
El American Petroleum Institute rechaza que los precios puedan atribuirse a una única empresa. La patronal sostiene que responden a la oferta y la demanda globales, además de a la inestabilidad en Ormuz y otras rutas marítimas fundamentales.
Trump anticipa un desplome del crudo
Trump asegura que el petróleo «caerá por los suelos» cuando termine el conflicto con Irán. Por el momento, sus declaraciones no han estado acompañadas de medidas formales contra ExxonMobil o Chevron, que tampoco respondieron inicialmente a las críticas.
El mercado ya ha comenzado a descontar una posible distensión. El Brent cayó un 7%, hasta los 83,77 dólares por barril, después de que Trump suspendiera un nuevo ataque contra Irán. El West Texas Intermediate retrocedió un 5,1%, hasta los 80,34 dólares.
El precio de la gasolina, sin embargo, suele reaccionar con retraso a las caídas del crudo. Esta diferencia amenaza con convertir el coste de llenar el depósito en un problema político para Trump antes de las elecciones legislativas de noviembre, en las que los republicanos tratarán de conservar el control del Congreso.
