Pascal Blanqué, CIO de Amundi, analiza cómo será el próximo año y que pasos deberían seguir los inversores. Blanqué apunta que las características propias de un final de ciclo económico continúan materializándose. “2019 requerirá que los inversores adopten un enfoque más prudente, a pesar de que la perspectiva global es buena”, señala. Por eso, la estrategia a seguir es clara, por un lado “llevar a cabo una asignación de riesgos más cautelosa, pero además ser más selectivo con los países en los que se invierte: hay que elegir entre los menos endeudados y los menos expuestos a los riesgos geopolíticos”, explica.
Por todo ello, asegura que 2019 será un año enfocado a la construcción de cartera y a la diversificación para equilibrar los riesgos. “La gestión de la liquidez será aun más crítica”, apunta. Con el contexto político actual, asegura Pascal Blanqué que los inversores “deben buscar oportunidades tácticas a lo largo del año”, concluye.
En 2019 y 2020 se vivirá una fase de desaceleración económica, tal y como apuntan en Amundi. “En particular en Estados Unidos, ya que se acabará el estimulo fiscal, que ha hecho que el ciclo se prolongase más”, explican. Aun así, señalan que la desaceleración será “saludable” en EEUU. Sin embargo, en Europa el contexto es lago más turbulento por los riesgos políticos que debe capear. “Las perspectivas para Europa siguen siendo inciertas y muy dependientes del panorama político, pero parece que los mercados ya han valorado la mayoría de las malas noticias”, añaden.
En cuanto a los mercados emergentes, aseguran que la desaceleración continuará en 2019, especialmente en la primera mitad del año. “Estados Unidos con un dólar fuerte ampliará las áreas de fragilidad de los países emergentes”, señalan en Amundi. De igual manera, explican que los precios del petróleo han creado divergencias dentro de los emergentes. “Creemos que la economía de China seguirá siendo resistente y el gobierno continuará con un plan fiscal que aumenta e incentiva el consumo.”, comentan. Por todo ello, para la gestora será clave los motores económicos nacionales de cada uno de los países emergentes.
Por otro lado, recalcan que en 2019 el papel de los bancos centrales será clave. El próximo año será el primero en el que los principales bancos centrales dejen de comprar deuda y de mantener unos tipos bajos. La Reserva Federal subirá, al menos, dos veces más los tipos y el BCE también apunta a una subida. Por eso, el papel que tengan los bancos centrales es “incierto” y lo es más las consecuencias que esto pueda tener con unos niveles de deuda tan altos.