El mercado eléctrico español entra en una fase de reordenación comercial tras dos años de intensa movilidad de clientes. Iberdrola y Endesa empiezan a frenar la pérdida de usuarios en luz y gas, en un contexto marcado por la nueva regulación que limita las llamadas comerciales no solicitadas.
El Real Decreto 88/2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 12 de febrero, aprueba el nuevo Reglamento general de suministro, comercialización y agregación de energía eléctrica. La norma prohíbe, con carácter general, la publicidad y contratación telefónica no solicitada salvo petición expresa, inequívoca e informada del consumidor.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) defendió la medida como una vía para acabar con las llamadas comerciales de las comercializadoras eléctricas y reforzar la protección de los hogares. La restricción altera uno de los canales más utilizados por operadores independientes para captar contratos.
Endesa reduce la brecha
Endesa ha sido una de las compañías que más había sufrido la salida de clientes. La energética perdió 645.000 contratos de luz y gas en 2025, pero en el primer trimestre de 2026 sumó 207.000 contratos en España: 172.000 de electricidad y 35.000 de gas.
La compañía cerró marzo con 9,166 millones de clientes de luz y 1,589 millones de gas. Parte del avance procede de la integración de Energía Colectiva, la comercializadora de Masorange adquirida por Endesa por 90 millones de euros.
Gianni Vittorio Armani, consejero delegado de Endesa, confirmó ante analistas que sin esa operación el trimestre habría vuelto a ser negativo, aunque con una pérdida menor que la registrada en 2025. La adquisición se convierte así en una palanca para recortar distancia frente a Iberdrola.
Iberdrola mantiene ventaja
Iberdrola conserva el liderazgo en electricidad. La compañía perdió 39.000 contratos eléctricos en el primer trimestre, hasta 9,68 millones, mientras que ganó 3.000 clientes de gas y alcanzó 1,245 millones en ese segmento.
El grupo que preside Ignacio Sánchez Galán venía de perder 634.000 contratos en el mercado energético español durante 2025. La moderación de esa fuga refuerza la tesis de que el cambio regulatorio puede beneficiar a las grandes eléctricas frente a comercializadoras más dependientes de la captación telefónica.
«Seguimos siendo líderes del mercado, tanto en número como en calidad de clientes», señaló Pedro Azagra, CEO de Iberdrola, durante la presentación de resultados del primer trimestre. El directivo también destacó la retención de clientes y el desarrollo de niba, la segunda marca del grupo.
Repsol presiona el tablero
La batalla no se limita a Iberdrola y Endesa. Repsol sigue ganando peso en el mercado minorista y sumó 129.000 nuevos clientes entre enero y marzo de 2026, hasta superar los 3,2 millones de contratos de luz y gas en España y Portugal.
La compañía que dirige Josu Jon Imaz se apoya en una oferta multienergía, con tarifas domésticas vinculadas a descuentos en carburantes y recargas eléctricas. Ese modelo incrementa la presión sobre las eléctricas tradicionales y obliga a reforzar propuestas digitales, servicios para el hogar y paquetes combinados.
El nuevo marco regulatorio no elimina la competencia, pero cambia sus reglas. Menos llamadas comerciales, más peso de la marca, más integración de carteras y más presión por retener clientes. La lucha por el liderazgo eléctrico entra en una etapa donde el canal comercial importa tanto como el precio.
