«España disfruta de una situación excepcional en Europa», cree la presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Cani Fernández. Si uno ve las noticias, le costará estar de acuerdo con la presidenta de la CNMC, pero hay que aclarar que Fernández se refiere únicamente al suministro de gas natural y no tanto a sus precios ni a los de la energía o los alimentos.
«Tenemos el suministro necesario, no tenemos carencia de gas», insiste Fernández, si bien es cierto que aunque no falte el gas, influye en todo lo que está pasando en España y en otros países más dependientes del gas procedente de Rusia. Como ya contó DIRIGENTES, apenas el 9% del gas natural que usa España procede de Rusia, pero el precio es significativo para configurar también el mercado de la electricidad y, en definitiva, el coste de la luz.
Fernández espera que «el escenario de precios se normalizará» tarde o temprano, a pesar de que en este momento «el aumento de precios ha sido espectacular». España no es una bala perdida en la escalada de precios por la guerra y, de hecho, Gran Bretaña ha superado «niveles inimaginables» de 2.000 euros el MW/h. Con todo, la media anterior al encarecimiento que se viene sufriendo desde finales de verano rondaba los 50 euros y ahora alcanza un precio medio de 544 euros el MW/h.
La zona euro, la más castigada
También aparece en escena el petróleo, cuyo valor se ha duplicado desde el año pasado. Ante eso, la OCDE emitió un informe especial para abordar qué consecuencias tendrá la guerra. La organización observa dos en particular: perjudicará la recuperación y hará que la inflación aumente aún más.
En la zona euro, se espera que la invasión tenga un efecto considerable, más que en ningún otra zona. Así, los países del euro notarán un impacto medio negativo de 1,4 puntos porcentuales en su crecimiento, mientras que en la OCDE y en Estados Unidos ese efecto se cuantifica en menos de un punto porcentual.