El crecimiento económico en España es muy superior a la media y su comportamiento ya no es una fuente de preocupación como en otras épocas. Sin embargo, a los retos ya conocidos del desempleo y las finanzas públicas se suma un obstáculo estructural que limita el potencial a largo plazo: la falta de innovación.
La Comisión Europea señala este ámbito como uno de los deberes pendientes de las autoridades españolas y del tejido empresarial en su último informe sobre el estado de la economía del país, a pesar de las mejoras observadas en los últimos años.
«España tiene una buena base científica, pero esta excelencia científica todavía no ha conseguido mejorar la innovación», advierte el Ejecutivo comunitario, que subraya que el país se sitúa por debajo de la media en la mayoría de indicadores.
La inversión en I+D, por ejemplo, es inferior a la media europea tanto en el sector privado como en el público. En el primer caso, equivale al 1,49 % del PIB en 2023, frente al promedio del 2,24 %; en el segundo, representa el 0,65 %, por debajo del 0,72 % de la UE.
También es muy débil la tasa de solicitudes de patentes ante el Tratado de Cooperación de Patentes, del 1,1 % frente al 2,8 % comunitario. Muy lejos de cifras como las de Suecia (7,6 %) o Finlandia (6,1 %).
