"Los inversores parecen estar seguros de que la Fed no ‘moverá ficha’ y dejará sus tipos de interés a los niveles actuales. El temor es que la autoridad monetaria estadounidense, con su presidenta Janet Yellen a la cabeza, se muestre decidida a subirlos antes de finales de año, probablemente en diciembre. No obstante, lo que más preocupa a los mercados es lo que puede ‘hacer o dejar de hacer’ el BoJ", advierte Link Securities.
Tras las ‘decepciones’ protagonizadas por el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE por sus siglas en inglés), que han optado por ‘esperar y ver’ a pesar del riesgo que supone el impacto del Brexit, se tema que el banco central nipón adopte también esta postura o que, sí actúa, "lo haga sin la contundencia que desearían. Ello incrementaría las dudas sobre la capacidad y la voluntad de las autoridades monetarias de seguir apoyando a los mercados con sus políticas expansivas. Es por ello que esperamos que la actitud de la mayoría de los inversores sea la de ‘esperar’ hasta el miércoles, por lo que auguramos una sesión de transición en las Bolsas europeas y estadounidenses, de escasa actividad y en la que pueden terminar imponiéndose las ventas".
Coincide Ramón Morell, analista de ETX Capital, al afirmar que esta jornada será un "día sin muchos eventos, a la espera de la decisión sobre los tipos de interés de la Fed".
También el Departamento de Análisis de Bankinter: "Como sólo faltan horas para las reuniones del Banco de Japón y de la Reserva Federal no nos extrañaría que el nerviosismo fuera en aumento. Además, tampoco ayudará el hecho de que Wall Street se desinflara el lunes al cierre, ni que el petróleo esté corrigiendo, pues según Venezuela la oferta debería caer un 10% para conseguir equilibrarse con la demanda (…) Con todo, es difícil que los inversores se lancen a tomar posiciones".
Asimismo, Renta 4 habla también de "sesión de transición", pero llama la atención sobre la subasta del Tesoro de España de Letras a tres y nueve meses. En la que el organismo ha colocado 3.010 millones de euros, frente al objetivo de entre 2.500 y 3.500 millones que se había marcado inicialmente. Ahonda en los tipos negativos y cobra más por el papel en ambos plazos..
Apunta además que el BCE ha vuelto a comprar, bajo su programa de flexibilización cuantitativa (QE), 16.000 millones de deuda pública a la semana (niveles anteriores a agosto); mientras que las adquisiciones de papel corporativo se aceleran hasta algo más de 2.600 millones.
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