Con el sistema productivo detenido a causa del Estado de Alarma, las empresas se prepararon para sufrir una paralización de su actividad. Sin embargo, aún es pronto para aventurar cuánto puede caer la economía española y la producción empresarial, sobre todo porque dependerá del tiempo que dure la situación actual que ha causado el coronavirus.
Para Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles, uno de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas es la incertidumbre. “Es muy difícil hacer una estimación porque no sabemos cuánto va a durar”, explica Bonet a DIRIGENTES, y añade que “hay una serie de datos cualitativos que indican que se va a ralentizar mucho” la actividad de las empresas.
Entre las razones para elaborar esta hipótesis, Bonet sostiene que la suspensión de ferias comerciales resultará clave en la ralentización de los próximos meses. “Son importantes para hacer nuevos clientes, contactar con los actuales, presentar nuevos productos… Todo eso se hace en las ferias y se han suspendido montones de ellas en Europa en todo el mundo”, reflexiona.
Desde su punto de vista, merece mención la ruptura de las cadenas globales de valor. En particular, desde el Club de Exportadores señalan el sector automovilístico, que depende de una fabricación de componentes globalizada: “Si no se fabrica no se puede exportar, así que lo vamos a notar claramente”, dice Bonet con respecto a uno de los principales sectores de la exportación española.
En cualquier caso, afirma que “la paralización de la economía es un golpe importante a las empresas, exportadoras y no exportadoras”. El consumo se va a retraer, “sencillamente porque las tiendas están cerradas”, lo que además hace pensar a Bonet que “esta crisis no llega en el momento más oportuno”, dado que España aún cuenta con una tasa de desempleo elevada y aún “no hemos salido de la crisis”.