Floox acelera la recarga rápida hecha en España

La startup diseña cargadores rápidos para movilidad eléctrica con ADN industrial, producción local y ambición europea.

Floox acelera la recarga rápida hecha en España

La startup diseña cargadores rápidos para movilidad eléctrica con ADN industrial, producción local y ambición europea.
Jordi Gazo, fundador de Floox

En L’Hospitalet de Llobregat, mucho antes de que la movilidad eléctrica llenara titulares, una empresa familiar ya fabricaba electrónica de potencia para sectores donde fallar no era una opción: trenes, energía, industria o defensa.

Desde esa experiencia nació Floox, la apuesta de Jordi Gazo por llevar ese conocimiento al corazón de la recarga eléctrica. Si Europa quería electrificarse, también necesitaba fabricar sus propios cargadores.

Floox apareció en 2022 como una evolución natural de Premium PSU, compañía con más de cuatro décadas de trayectoria industrial. Su idea fue directa: diseñar y fabricar cargadores rápidos y ultrarrápidos en corriente continua para vehículos eléctricos.

PUBLICIDAD

Fuera de casa

No para el garaje de casa, sino para estaciones de servicio, flotas, centros comerciales, parkings y hubs logísticos. La startup nació para resolver una parte crítica de la transición: cargar rápido, bien y cerca.

El salto llegó con una familia de productos pensada para un mercado exigente. Primero, Lyra, con cargadores compactos de 7 a 80 kW. Después, Lynx, con potencias de hasta 240 kW y una versión Max de 400 kW. La compañía apostó por equipos pequeños, fáciles de instalar y diseñados desde Barcelona. El reto no era solo entregar más potencia, sino hacerlo ocupando menos espacio.

Crecimiento sostenido

España avanzaba con más lentitud que otros países europeos en vehículo eléctrico, pero Floox consiguió colocar más de 250 cargadores en el mercado nacional. Cerró 2024 con 3,5 millones de euros de facturación y puso sobre la mesa una previsión de 5 millones para 2025. El mercado local sirvió como pista de pruebas antes de mirar a Europa.

Ese crecimiento ganó impulso con una ronda de 2 millones de euros liderada por Inclimo Climate Tech Fund, con participación de Avançsa, la sociedad de inversión de la Generalitat de Catalunya. La operación busca acelerar su expansión europea, reforzar certificaciones y ampliar el equipo comercial. Floox quiere competir desde la fabricación local frente a grandes actores internacionales.

Su impacto se juega en un gesto cotidiano que todavía genera dudas: enchufar un coche eléctrico y confiar en que la carga funcionará. Para eso, la empresa combina hardware propio con FlooxCare, su plataforma de monitorización remota y mantenimiento predictivo. También incorpora materiales reciclados y reciclables en sus equipos. La movilidad eléctrica necesita más que coches; necesita una red fiable que los sostenga.

La visión de Floox mira hacia fuera sin perder el acento industrial de casa. Desde Barcelona, la compañía quiere crecer en los mercados europeos más maduros y demostrar que la recarga rápida también puede diseñarse y fabricarse cerca. Para Jordi Gazo, el futuro no pasa solo por instalar más puntos de carga, sino por hacerlos mejores. Porque electrificar no consiste en ir más deprisa, sino en construir una infraestructura capaz de durar.