Este jueves conoceremos los datos de la EPA del tercer trimestre.
¿Recuerdan los mismos datos un año atrás? Se crearon 151.000 empleos hasta 17.504.000, con un crecimiento del 0,87%; el número de parados bajó en aquel periodo en 195.200 personas, hasta 5.427.700. Un descenso del 3,4 %, el mayor recorte desde 2006. La tasa de paro bajó hasta un 23,67% desde el 24,47% anterior. Un descenso de 515.700 parados en doce meses.
¿Qué se espera ahora? Se habla de la creación de más de 115.000 empleos… ¿les parece poco? El dato del año pasado fue excepcional sin duda. Miren: en el tercer trimestre de 2013 fueron 69.000 empleos creados, pero tuvimos pérdidas de empleos consecutivas en 2011 y 2012 (-137.000 y -90.000); en 2010 fueron otros 67 m. empleos creados y pérdidas de 55.000 empleos en 2009 y de 90.000 empleos en 2008. Si se cumplen las previsiones la tasa de desempleo podría bajar hasta niveles de 21,8% desde el 22,4% del segundo trimestre.
Sí, sin duda la coyuntura está ayudando, y mucho, a la mejora del desempleo. También, naturalmente, las reformas del mercado de trabajo. Especialmente en el caso de la contratación. Tampoco hay mucha duda sobre la continuidad de la mejora: el propio Gobernador del Banco de España (BdE) se mostraba esta misma semana optimista sobre niveles de desempleo por debajo del 20% el próximo año. ¿Dónde está el debate? Seria doble: 1. Sobre el ritmo de la mejora; 2. Sobre la calidad del empleo creado. En los dos próximos meses hasta las elecciones de diciembre probablemente vamos a conocer numerosas propuestas políticas. Algunas, para retocar o "reformar la reforma" del mercado de trabajo. Otra, para apuntalar las ayudas sociales a los desempleados. En menor medida, algunas propuestas con un claro sesgo activo para mejorar estructuralmente el mercado de trabajo.
En Italia una de las medidas propuestas por su Gobierno que llevarán a un mayor déficit público de lo previsto en 2016 pasa por mantener los descuentos en impuestos y cuotas a la Seguridad Social italiana en caso de contratación de empleados de larga duración. De hecho, esta medida y la propia mejora en la formación/educación son las dos patas de las políticas activas de empleo. Pero, desde un punto de vista práctico (de nuevo, desde una perspectiva de medio plazo) es más eficaz la formación que los descuentos del coste de la contratación. Naturalmente, también a la larga puede resultar más caro y con una eficacia que va más allá de un ciclo político. Con todo, además de estas medidas activas para fomentar el empleo se debería buscar una mayor eficacia en las oficinas públicas de empleo: pasar de una gestión financiera de las ayudas a otra activa de formación y reciclaje del trabajador. Con todo, de nuevo, admito que esto no es fácil. Y mucho menos rápido.
Con todo lo anterior en mente, veamos entonces los datos de empleo del trimestre pasado. Buenos datos, sin duda. Pero, con un sesgo a medio plazo algo más inquietante al mostrar una cierta desaceleración en el ritmo de contratación. En niveles altos, naturalmente.
José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España.
hemeroteca