Francia mantiene el veto al acuerdo UE-Mercosur

Francia mantiene su rechazo al acuerdo UE-Mercosur y confía en que el Parlamento Europeo lo bloquee pese a las concesiones de Bruselas.
Huelga de agricultores en Francia Huelga de agricultores en Francia
Huelga de agricultores en Francia :: Freepik

Francia mantiene su oposición al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, pese a las concesiones introducidas por Bruselas en las últimas semanas. El Ejecutivo considera que el texto sigue sin ofrecer garantías suficientes para el sector agrícola y ganadero europeo.

Maud Bregeon, la portavoz del Gobierno, ha señalado que, aunque se han producido avances técnicos, el acuerdo no es aceptable en su estado actual. París insiste en que el proceso sigue abierto y que aún existen vías para frenarlo.

El calendario comunitario contempla una votación este viernes y una eventual formalización el día doce, un escenario que Francia no da por cerrado.

El papel del Parlamento Europeo

El Ejecutivo francés confía en que el Parlamento Europeo actúe como mecanismo de bloqueo institucional. Bregeon ha recordado que la Eurocámara puede frenar el acuerdo mediante su voto o a través de un recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE.

Desde París se rechaza que exista una mayoría asegurada a favor del pacto. El Gobierno subraya que los eurodiputados tendrán una responsabilidad política directa sobre el futuro del sector agrícola europeo.

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El mensaje oficial es que el acuerdo no garantiza condiciones de competencia equilibradas frente a los productores de Mercosur.

Cláusulas y exigencias agrícolas

Entre los avances obtenidos por Francia figura la introducción de una cláusula de salvaguardia, que permitiría suspender la eliminación de aranceles si se detectan desequilibrios graves en productos agrícolas o ganaderos.

La principal línea roja sigue siendo la aplicación de las cláusulas espejo, que exigen que los productos importados cumplan las mismas normas sanitarias, fitosanitarias y medioambientales que rigen en la UE. París considera este punto irrenunciable.

Bregeon ha calificado el texto como un «acuerdo de otro tiempo», alejado del actual contexto climático, regulatorio y productivo europeo.

Presión del campo francés

La posición del Gobierno coincide con una intensificación de las protestas agrícolas. Decenas de tractores, convocados por Coordinación Rural, han puesto rumbo a París para denunciar el impacto del acuerdo en el campo francés.

En el sur del país, agricultores han bloqueado las principales vías en torno a Toulouse, pese a las prohibiciones administrativas y las bajas temperaturas. Las protestas también reflejan el malestar por la gestión de la dermatosis bovina y el alto coste de los fertilizantes.

Bertrand Venteau, el presidente de Coordinación Rural, ha defendido una movilización pacífica pero sostenida en espacios simbólicos.

Tensión política y respuesta del Ejecutivo

La presión social ha elevado la tensión política. Arnaud Rousseau, el presidente de la FNSEA, ha advertido de que el acuerdo UE-Mercosur representa el modelo que los agricultores rechazan para la agricultura europea.

Desde la oposición, Bruno Retailleau ha llegado a plantear una moción de censura si Emmanuel Macron apoya el pacto. El Gobierno mantiene que el texto no es justo ni equilibrado.

Para contener el malestar, el Ejecutivo ha prohibido productos agrícolas con sustancias no autorizadas en la UE, defiende preservar la Política Agrícola Común y cuenta con el respaldo comunitario para movilizar 45.000 millones de euros a partir de 2028 para el sector.

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