La inflación es uno de los fenómenos económicos que ha mantenido la atención de economistas, gobiernos y de los propios ciudadanos durante los últimos tiempos. Se trata del aumento sostenido y generalizado de los precios de bienes y servicios y en los últimos meses ha llegado a tocar cifras récord de doble dígito.
Como señala Cristina Noguera, profesora de EAE Business School, el enorme y rápido crecimiento de la tasa de inflación en Europa ha sido la máxima preocupación del Banco Central Europeo en el último año.
“Teniendo en cuenta que la máxima prioridad del BCE es garantizar la inflación en un tope del 2%, la repentina subida de los precios en la zona euro, ha llevado a este organismo a poner en práctica todos sus mecanismos disponibles en materia de política monetaria, entre ellos, sin duda, el más destacado, el incremento de los tipos de interés, que tradicionalmente, ha implicado a medio plazo, el efecto inverso en las tasas de inflación”, desarrolla la profesora.
Durante los meses recientes hemos visto como las políticas monetarias restrictivas de los banqueros centrales han mostrado sus efectos y las altas tasas de IPC han comenzado el camino del descenso.
Sin embargo, el reciente incremento del precio del petróleo, sumado al conflicto de Oriente Medio que puede provocar nuevos repuntes en la materia prima, ponen en riesgo el buen comportamiento que parecía que estaba adoptando la inflación.