En la "Reunión Ministerial informal con los socios meridionales sobre el futuro de la Política Europea de Vecindad" celebrada ayer en Barcelona, se impuso un tema nada informal de máxima actualidad: el terrorismo yihadista.
DIRIGENTES acudió a la rueda de prensa-resumen de las conclusiones de esta cumbre, rodeada de altas medidas de seguridad, que contó con la participación de los ministros de exteriores español, jordano y egipcio, el comisario de Vecindad Johannes Hahn, y la alta representante de asuntos exteriores de la UE Federica Mogherini.
El representante español, José Manuel García-Margallo, destacó que se trataba de una reunión considerada muy importante por todos y que se producía "en un momento extraordinariamente oportuno". Además, resaltó que era "probablemente el único mecanismo internacional en el que están sentados Palestina e Israel" y que a pesar de todo "hacía siete años que no había una reunión de este tipo", por lo que "ya iba siendo tiempo". A este respecto, Mogherini explicó que a partir de ahora se aseguraría de que "esta reunión sea anual", aunque, al parecer, de momento, continuará siendo informal y no institucional.
Propuestas para frenar el terrorismo yihadista
García-Margallo propuso como solución antiterrorista "ir a las raíces profundas y favorecer el diálogo" pero sobre todo instó a organizar mejor los recursos ya existentes: "Hay demasiadas iniciativas pero demasiado poco coordinadas", aseguró. "España participa en la Alianza de Civilizaciones, fundada por España y Turquía; y en el centro Abdula de Viena, con Austria y Arabia y Arabia Saudita; y además Egipto está lanzando otro programa a través de sus universidades. Sería el momento de coordinar todas esas iniciativas", planteó. Acto seguido sugirió dos propuestas: "mandar un enviado especial que ponga orden y coordine las iniciativas, y reactivar una difícil idea de 1937: crear una corte penal internacional exclusivamente dedicada a crímenes contra el terrorismo, que en estos momentos gozan de impunidad en nuestra vecindad, a la que podrían unirse países que no forman parte de la corte penal internacional, como Israel y Palestina".