Las atribuciones del director financiero y su impacto directo en el crecimiento de las organizaciones han evolucionado significativamente. El CFO ya no es sólo responsable de administrar las finanzas de la empresa. Se trata de un líder estratégico que influye en la dirección y visión generales de la organización, minimizando riesgos y optimizando oportunidades.
Se espera que el nuevo CFO utilice tecnologías avanzadas que le permitan recopilar, analizar y actuar sobre datos de diversas fuentes, tanto internas como externas. Estos datos les permiten anticipar y responder a las necesidades y demandas cambiantes del mercado, clientes, reguladores y otros stakeholders.
También se espera que fomente la innovación, la colaboración y la transformación dentro de la empresa, además de trabajar con socios y proveedores externos para crear valor y ventaja competitiva en la economía digital.
Sostenibilidad, palanca de cambio
Una de las palancas que más ha motivado la evolución del CFO como agente de cambio y catalizador del futuro es la mayor apuesta por la sostenibilidad. La estrategia corporativa que abarca los criterios ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) constituye un proceso transversal que llega a todos los puntos de la compañía.
Ante esta capilaridad, el CFO cuenta con el perfil idóneo para adaptar el negocio, no sólo a lo que los inversores y clientes demandan, sino también la sociedad en su conjunto. Pero no se trata sólo de cumplir con los estándares normativos y éticos, sino de integrar los criterios ESG en la toma de decisiones de la compañía y generar valor sostenible.