Se ha filtrado al mercado que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estaría presionando a los acreedores de Atenas, la ‘Troika’, para que acepten una quita de la deuda sino quieren que abandone la mesa de negociaciones del tercer programa de ‘ayuda’ al país. El primer ministro, Alexis Tsipras, ha preguntado a la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, por la confianza que pueden tener con la institución que parece abocarles al default. Y la política francesa ha respondido que estas especulaciones son un "sinsentido".
"El incidente de este fin de semana me lleva a preocuparme sobre hasta qué punto podremos progresar en un clima de extrema sensibilidad en ambos frentes", ha escrito. Con todo, concluía, "he decidido permitir a nuestro equipo volver a Atenas para continuar con las conversaciones".
Una y otra vez, en lo que respecta a Grecia parece que nos encontramos en un ‘callejón sin salida’: "Para el Gobierno que pierde popularidad, es el FMI el que tiene la culpa de la falta de avances. Para el FMI que oficialmente no participa en la asistencia financiera, sin nuevos ajustes estructurales será un nuevo (y son varios ya) rescate fallido. Para el resto de los acreedores europeos, con la crisis de los refugiados, no es el momento de entrar en nuevos conatos de inestabilidad", explica Citi.
El broker estadounidense habla de "viejos problemas no resueltos que renacen. Y esto es muy importante al considerar la existencia de problemas estructurales que se enfrentan con medidas coyunturales. O que simplemente se pretenden obviar. El paso del tiempo no los soluciona".
Y Capital Economics añade a la ecuación los "crecientes costes financieros y políticos de la crisis de los refugiados". En su opinión, otra "razón más para pensar que el acuerdo aún puede fracasar". El propio FMI ha calculado que el drama de los migrantes no costará al Ejecutivo heleno más de 250-300 millones de euros este año. Pero, ya a finales de 2015, el banco central del país cifraba las necesidades en 600 millones, en el supuesto de recibir 12.500 personas. Mientras, el Gobierno heleno estima ahora que llegarán hasta 50.000, lo que implica que los gastos podrían cuadruplicarse hasta alcanzar los 2.400 millones…