Acaba de protagonizar el único estreno del año en el mercado nacional, más allá de las incorporaciones que se han visto en el MAB. El suyo, en realidad, es un salto programado desde el Mercado Alternativo Bursátil -donde debutaba en 2015- al mercado continuo después de haber logrado hitos importantes en un entorno, el actual, muy proclive a todo lo que suena a “verde”, como reconoce el CEO de la compañía David Ruiz de Andrés en entrevista con Dirigentes. “Cuando nos presentamos al MAB hace cuatro años y medio la situación de las renovables, particularmente en nuestro país, era muy diferente. Hoy nos encontramos con que la percepción de los inversores y financiadores, de todos los agentes de mercado es completamente diferente”, señala.
Salto al continuo
Para el CEO de Grenergy, el paso al mercado amplio “es un paso lógico y normal para una compañía que ha adquirido nuestro tamaño. No olvidemos que somos la empresa de mayor capitalización del MAB y que estamos alcanzando volúmenes altos”, asegura. Y las cifras lo constatan. La capitalización de la productora de energía a partir de fuentes renovables y especialista en el desarrollo, construcción y gestión de proyectos fotovoltaicos y eólicos ha pasado de 31 millones a situarse en los entornos de los 400, lo que supone multiplicar por más de 12 veces su valor. Una evolución en bolsa que Juan Sainz de los Terreros, socio de Udekta, califica de espectacular, al registrar una subida desde su estreno de más del 1.000%.
Sin embargo, no es el único hito que ha conseguido la empresa. Su potencial de energía en desarrollo, por ejemplo, ha pasado de 300 a 4.000 MW. «En muy poco tiempo, Grenergy ha conseguido pasar de ser un actor casi insignificante dentro del mundo y el sector de las renovables a ser una empresa a tener muy en cuenta. Su crecimiento en materia de resultados ha sido espectacular”, destaca. Y esta evolución en términos de resultados es un aspecto que también subraya Marc Ribes, de Blackbird. “Cuando vemos una compañía con este comportamiento en bolsa es clave comprobar si eso se sujeta con beneficios”, señala. En este sentido, recuerda que “a cierre de 2016 facturaba 17 millones y pasa al año siguiente a superar los 48”. En 2018 la facturación se sitúa por encima de los 55 millones y esa cifra la consigue en la primera parte de este año, pese a haber reformulado las cuentas ahora para salir al continuo, por la diferente forma de contabilizar plusvalías tras la entrega de proyectos y una desinversión en Chile, como explica su CEO.
En términos de beneficio neto, la evolución ha sido también ascendente. “Todas nuestras variables se han multiplicado por 8 o por 10, el Ebitda, el beneficio neto… Facturamos 10 veces más, éramos una compañía de 30 empleados y ahora somos más de 150 y queremos seguir manteniendo esta historia de crecimiento”, asegura Ruiz de Andrés. “Son números de una empresa pequeña que está creciendo mucho y cuyo incremento de cotización se ve respaldado por el crecimiento en facturación y, sobre todo, en Ebitda. No es humo”, destaca Ribes.