Pues hereda muchas de las dudas que generadas durante su predecesor (cómo es la delicada situación que atraviesa el petróleo) y trae nuevos interrogantes propios (por ejemplo, si la Reserva Federal subirá o no los tipos de interés). No será fácil la navegación en unos mercados financieros para los que se avecinan turbulencias. Además de la Fed o el crudo, los inversores deberán hacer frente a múltiples, y controvertidas, elecciones (es el caso de Grecia o España); a la desconfianza en el crecimiento global, especialmente en una Eurozona que no termina de "levantar cabeza" y en China, donde se teme un "aterrizaje forzoso"; al temor a que las compras masivas de deuda del Banco Central Europeo (BCE) no sean suficientes; o a una situación insostenible en Rusia y/o los emergentes.
Sin dejar de lado, por supuesto, los shocks que podrían llegar del lado de las tensiones geopolíticas, especialmente en Oriente Próximo.
En este entorno, la mayor parte de los analistas coinciden en señalar en que la apuesta más acertada es la Bolsa. Así, desde Julius Baer declaran tajantes: "El mejor activo para 2015 es, simple y llanamente, las acciones. Ofrecen el ratio riesgo/recompensa más alto y la mejor posición en el mundo actual".
Coinciden los expertos de Robeco al afirmar que "la renta variable es nuestro tipo de activo preferido para 2015". Matizan, no obstante, que tras unas rentabilidades medias del 13% durante los últimos cinco años, los retornos serán más moderados y se situarán entre el 5% y el 7%.
Y también Renta 4, para quienes en 2015 "no se obtendrán retornos razonables sin exposición a renta variable". La firma advierte sobre la volatilidad y afirma que será necesario "ser más selectivos" a la hora de asignar activos a nuestras carteras de inversión. En este sentido, su preferencia pasa por las Bolsas europeas frente a Wall Street.