Volkswagen, la segunda automovilística más grande del mundo, ha estado en el ojo del huracán esta semana después de admitir las denuncias que llegaban desde la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos de la manipulando deliberadamente en las pruebas de emisiones.
La autoridades amenazan con multar a la empresa con 18.000 millones de dólares ante la manipulación de las emisiones, pero el mercado está ahora especulando acerca de hasta dónde podrían llegar las consecuencias, como la prohibición de ventas de vehículos de la marca a largo plazo en Estados Unidos o la posibilidad de que otros países investigarán el asunto y podrían revelar denuncias de fraude similares.
El caso está llamando la atención de los inversores del resto de la industria, con los homólogos de Volkswagen ahora bajo sospecha de utilizar el mismo método para engañar a las autoridades y consumidores.
Las acciones de Volkswagen han caído más de un 30% y sus bonos senior y perpetuos también han estado sujetos a una fuerte presión vendedora. Los bonos senior de la compañía son Aa3 y A, calificados por Moody’s y S&P respectivamente, mientras que los bonos perpetuos tienen un rating de "Baa1" y "BBB+".
Los inversores temen que las repercusiones financieras del escándalo de las emisiones que está protagonizando la compañía puedan conducir a Volkswagen a una degradación mayor por parte de las agencias de calificación, lo que podría a su vez dejar a los bonos perpetuos sin su estatus de grado de inversión.